viernes, 2 de mayo de 2014

No interesa cómo empezó todo. No interesa cuánto tiempo se ha cargado tal peso. No interesa en lo más mínimo.
Interesa cómo terminó.
Interesa que, a pesar de todo, terminó.

sábado, 30 de noviembre de 2013

Surgirémonos entre lo que llamamos felicidad para estar destinados al diluvio derrochador de escozor en el corazón, siempre y cuando compartámonos los oídos y los ojos y los demás (sin)sentidos mientras reposamos los dolores que crean la utilización de neuronas para todo menos para pensar no asesinarlas... Bailaremos desnudos mientras nuestros visores se van alargando y empequeñeciendo hasta que nos veamos ridículamente felices en un mundo donde no tenemos lugar más que el de estar juntos por lo que nos falte de muerte.

Para las cenizas de lo que somos mientras nos incendiamos bajo la lluvia.


Para ti.
No te puedo responder a eso con un simple y-y-o-a-t-i porque después de esta triple eternidad que me ha ido desgarrando la garganta y la espalda y todo lo que me sostiene, que me digas lo que me dices significa una infinidad de turnos más, de intentos no fallidos, de sentimientos que tenías ahí y que no podías expresar porque algo te decía que no lo hagas. Pero qué simple es todo cuando se soluciona la vida... Y es que la vida eres tú y todo lo que dices y haces y enseñas.
Sin embargo, aunque todo entre mis recovecos me pide a chillidos que siga sintiendo, no puedo ceder así frente a esto, porque terminaría en la misma situación una y otra vez, cada vez peor, cada vez más soledades que insisten en destruirme como los errores con los que tiras abajo una torre en un juego.
Después de todo ya me rendí, lo dejaremos así y nada sucederá entre nosotros hasta que reincidamos, hasta hundirnos, solos.

sábado, 12 de octubre de 2013

Franco tiene un franco

Franco tiene un  franco, es el hoy, es el hoy, ¡es el hoy! No lo recuerdo, me molesta no recordar, no recuerdo nada y las memorias que solían bailarme sensualmente en ese paramí de mis ojos se han esfumado. Qué molesto. Qué efímero. Debí haberlo anotado, quiero saberlo todo, saber todo lo que vivimos como tres asufijados, porque hacen reír como si fuese la última risa, la última esbozadura dibujada y otros gestos así. Qué tedioso. Qué molesto. Debí escribirlo cuando lo tenía. Qué molesto. Me fastidia el tener que verme obligada a darme cuenta de lo corto que existe en la caja cerebral un recuerdo tan indispensable, por lo menos eso creo que era; ¡pero qué enfado! No se culpa a la vida, no se culpa a los demás, sino a uno mismo por la falta de interés y la procrastinación y decir lohagodespués. Quiero pensar en los días felices como sinfines de alegría, pero siempre habrán de volver a verse opacos. Yo solo sé que Franco tuvo un franco, y lo tuvo en uno de esos días iluminadores, dadores de risas casi infantiles y sutiles alegrías.

domingo, 22 de septiembre de 2013

La continuidad de los escritos

Las maucasacas se apoderaron de los días en los que uno no debe retornar al hogar de lo más tarde posible mientras los fumadores eléctricos se mecían entre banqueretas y pasto (tierra muerta por su propia culpa). Las rarezas rocalenses que caían de aquel árbol traían diminutas bolsas con más rarezas dentro y que terminaban por formar parte de unos rostros en neutralidad total, perfectos desconocidos para gracias de los tres mosqueteros con sufijos innecesarios y amediadas risas finalizantes en pitadas constantemente incesantes. Como con voz en off se narra la historia de los niños que pintaban sus nombres sufijeados y pentagramas y carasdegato en el cuerpo rectilíneamente cilíndrico de un cigarrillo blancuzco y limpio. Recuérdese una película antigua con algunos huecos de grabación y entonces visualícese un asiento larguiricho para tres la misma cantidad de cuerpos desaparramados sobre el objeto, todos con cosas en la cara esdeciranteojos esdecirgafas esdecirgafasdesol (excepto uno).

viernes, 20 de septiembre de 2013

Matándonos en HD

Es que no hay en quién creer
por allá tienen más ignorancia que dejadez
por acá tenemos más dejadez que ignorancia
y gracias al humo de los trescientos 
(léase pronunciando la «s» apicalmente y la «c» interdentalmente)
que nos han estado consumiendo las esponjas sanguinorápidas de la espalda
a Francovsky Aaronoff y a mí
y a los microorganismos que solían vivir en el pasto
cuando aún era pasto
se formó una densa nube de placeres profanamente sanos
con criaturas exquisitas
llamadas risas
risas que causan sobresaltos
golpes
no
no
resentimientos
se convierten en
no

Entonces decimos que eran risas
y también pequeños
que aún no se conocían
y que mezclaron sus nubes para unirse